jueves, 24 de abril de 2014

Capítulo 5. A bailar

-Anna ¿Tienes un momento? –Dice Jorge Salvador mientras me agarra del brazo justo cuando me iba a sentar en las gradas del público con Meri.
-Sí, claro. Dime. –Me paro frente a él y sonrío.
-He estado hablando con Pablo y ya tenemos planeado el calendario de promo para que el programa vaya sonando a la gente. El miércoles de la semana que viene os venís los tres a El Hormiguero.
-¿Flo, Dani y yo? –Pregunto ilusionada. Me cuesta hacerme a la idea de que todo esto vuelve a rodar. De los nervios del estreno, las lecturas de guiones que acaban convirtiéndose en risas, la complicidad en cada programa…
-Sí, pero a partir del lunes tendréis que ir tres veces por semana a ensayar Dani y tú solos con Lola
-¿Ensayar? ¿Con Lola? –No entiendo nada y casi me cuesta aguantar la risa de lo perdida que estoy.
-¡Claro! ¡Para hacer la promo en el programa A bailar!
-¡¿Cómo?! ¿A hacer una coreografía? ¿Dani y yo?
-Sí, pero no os preocupéis que ya está hablado y no os van a dar mucha caña. Más bien será una coreo facilita.
-¡Pero si yo me muevo como un pato mareado!
-Anna, de verdad, tranquilízate que no tendréis que hacer piruetas ni cosas raras. Además, que ya te ha visto media España bailando para presentar el rankging y las coreografías que te marcaba Miriam en TCMS y lo haces genial.
-¿Y Dani que dice de esto? –Digo deseando encontrar su apoyo.
-Dani está encantado. –Contesta Jorge riéndose. –Ya sabes que a él siempre le ha gustado dar espectáculo.
-Sí, pero eso de bailar…
-Anna, contigo bailo hasta yo si hace falta. –Dice mirándome de arriba abajo mientras me come con los ojos.
-Ya… -Contesto un poco molesta. Aunque ya me he acostumbrado a ese tipo de comentarios, me sigue doliendo que me lo diga gente a la que quiero y aprecio; por eso dibujo una falsa sonrisa en mi cara y me siento al fin en las gradas. Suspiro e intento imaginarme bailando con Dani en el plató rodeada de público, nerviosa y temblando como un flan. Seguro que me equivoco en algún paso o me tropiezo y Dani tiene que agarrarme para que no me caiga al suelo. Me agarraría fuerte pegándome a él y sentiría su pecho agitado por el baile contra el mío. Luego me sonreiría como hace siempre que necesito tranquilizarme y lo que conseguiría sería acabar poniéndome más nerviosa. Pero… ¿Por qué en mi imaginación ha desaparecido todo el público del plató? El jurado, los cámaras… todo se ha desvanecido y sólo quedamos Dani y yo girando, mirándonos a los ojos, sosteniéndonos fuerte con las manos ¿Y por qué me gusta tanto la idea de que pueda llegar a ser real? Cierro los ojos e intento poner la mente en blanco. “Lo importante es la promo, Anna, el programa” me digo a mí misma.
Una hora más tarde comienza El hormiguero. Hoy el invitado es Jorge Fernández con el que siempre me he sentido muy a gusto y si todo va según lo previsto, me debería dar tiempo a enseñarle un par de trucos. Durante la entrevista del principio estoy bastante dispersa, pero cuando Pablo me presenta y las cámaras me enfocan olvido todo lo que no esté relacionado con el programa y consigo hacer la sección lo más divertida posible. Pablo me dice que estoy muy tontita y yo hago como que no le he escuchado, pero sé que es verdad, que estoy muy ilusionada con el nuevo proyecto y no puedo evitar parecer hiperactiva.
Bromeo con Pablo, hago bromas sobre su altura y nos miramos cómplices sabiendo que en realidad yo mido casi lo mismo que él. Jorge está también muy participativo y consigue dar bastante juego, fingimos un poco de coqueteo, él me tira los trastos y yo salgo del paso como puedo aunque sin poder controlar el rubor de mis mejillas.
Minutos después termino la sección, lanzo besos al público mientras me despido y me quito el micro en cuanto la cámara deja de enfocarme. Corro al camerino mientras miro el reloj en mi muñeca a toda prisa sabiendo que Dani vendrá a recogerme a las 22:30; o más bien a las 22:28. Siempre con dos minutos de antelación.
Sobre el sofá se ilumina la pantalla del iPhone que no para de vibrar. Pongo el código para desbloquearlo y abro Whatsapp. Es Dani.
“Qué guapa estás con ese vestido”. “Y ese coqueteo con Jorge Fernández? A ver si al final voy a tener que compartirte con él”. “Vaya plano te acaban de hacer… Estás preciosa”. “Volviendo al tema del vestido, no te lo quites, quiero ver en directo lo bien que te queda”. “Señorita Simon, estoy ya en la puerta del estudio. No me haga usted esperar demasiado”.
Mi cuerpo se activa a medida que voy leyendo cada whatsapp que me ha dejado Dani y noto cómo se tensan cada uno de mis músculos. Lo vuelvo a leer todo asegurándome de que no ha sido una enajenación mental mía y que realmente Dani me estaba viendo en El Hormiguero. Que me estaba viendo y me ha dicho que iba preciosa. Que me ha pedido que me deje el vestido puesto.
Me giro rápidamente hacia el espejo y me coloco bien el fino cinturón de cuero marrón sobre el vestido de encaje azul marino con tirantes relativamente anchos y cuello redondo. Giro rápidamente sobre mí misma haciendo que la falda con un poco de vuelo se levante y vuelva a caer sobre mis muslos de forma natural. Miro hacia abajo y me replanteo la posibilidad de cambiarme los tacones… No sé si aguantaré toda la noche con ellos, pero conjuntan perfectamente y me quedan genial, así que aprieto los puños mientras respiro hondo, me atuso un poco el pelo, me aparto el flequillo de la cara, cojo el bolso y me lanzo camino de la calle. Salgo del estudio y centro mi mirada en él, que me regala una sonrisa sincera, apoyado en la pared bajo las letras “Alcalá 518”. Me ruborizo y bajo la cabeza avergonzada. Está tan guapo que hasta duele. Cuando le vuelvo a mirar, tiene un brazo estirado hacia mí sujetando una flor hecha con globos.
-¿Y esto? –Digo riendo mientras la cojo.
-A estas horas está todo cerrado… Pero el payaso que hay en Sol me la ha dejado a muy buen precio. –Contesta sonriendo de medio lado.
-No tenías que haberte molestado.
-Mi madre me enseñó que hay que cuidar a la gente a la que quieres. –Me quedo callada sin saber muy bien qué contestar; o quizás el problema es que tengo tantas cosas que decirle que no sabría ni por dónde empezar. Dani se da cuenta y rompe el silencio. –He intentado reservar en un restaurante que me gusta mucho y quería que conocieras, pero estaban todas las mesas cogidas. –Agacha la mirada y se lleva la mano a la nuca un poco decepcionado consigo mismo.
-No pasa nada. Podemos dar un paseo… Cenar está sobrevalorado. –Digo bromeando intentando hacer que vuelva a sonreír.
-¡Tengo una idea! Espera un momento que lo soluciono. –Coge el móvil y veo cómo escribe un mensaje, pero miro hacia otro lado para que no se sienta intimidado. -¡Listo! –Coloca la mano en la parte baja de mi espalda y comenzamos a caminar, pero ahora su mirada es diferente. Está ilusionado y se le nota. –Te va a encantar.



jueves, 10 de abril de 2014

Capítulo 4. Besos

Suspiro sin poder reprimir la sonrisa al pensar en el rato que he pasado con Dani. Le echaba tanto de menos y teníamos tanto que contarnos que estas 5 horas juntos se nos han pasado volando. Incluso me ha acompañado hasta la puerta de la productora para poder seguir contándome la que liaron él y sus amigos la última vez que salieron por León.
Me habría encantado que se quedara un poco más de tiempo conmigo… Al fin y al cabo hasta las ocho de la tarde no empiezan a maquillarme para el programa de hoy y mientras tanto, aquí en mi camerino no hay mucho que hacer.
Dos golpecitos en la puerta trasladan mis pensamientos al mundo real y me levanto nerviosa del pequeño sofá deseando que sea él.
-Adelante. –Digo alzando un poco la voz para que se escuche al otro lado mientras me peino un poco con las manos. El rato que llevo tumbada me debe haber dejado el pelo fatal. La puerta se abre un poco y Marron asoma la cabeza.
-¿Se puede?
-Sí, claro… -Contesto un poco decepcionada.
-Me ha dicho Pablo que hoy tenemos musical. Te dejo aquí la letra y lo ensayamos en media hora.
-Vale, gracias. –Alargo el brazo para coger los papeles y nos despedimos con una sonrisa. Agacho la mirada para ojear un poco las canciones de esta noche, pero justo cuando se está cerrando la puerta, ésta se vuelve a abrir.
-¿Estás ocupada? –Levanto rápidamente la cabeza y le veo frente a mí con una mano en el bolsillo y la otra en el pomo.
-No, pasa, pasa. –Voy corriendo hacia donde está él, le doy dos besos y cierro la puerta para que tengamos un poco más de intimidad. -¿Qué haces aquí?
-No sé, me apetecía volver a verte. –Sonríe y me derrito ante él.
-Yo también estaba pensando en ti justo ahora, Dani. –Casi sin darnos cuenta, nos vamos acercando el uno al otro. Le miro a los ojos, luego a los labios y de nuevo a los ojos hasta que se lanza y coloca su mano en mi nuca para atraer mi boca a la suya. Me besa. Le beso. Nos acariciamos con dulzura pero también con prisa por recuperar todo el tiempo perdido. Mientras me aprieta contra él, hace que caminemos hasta que se sienta en el pequeño sillón donde yo estaba hace tan solo unos minutos. Yo me coloco de rodillas sobre él con una pierna a cada lado de su cadera y sostengo su cara con mis manos para seguir besándole. Siento como si todo lo que nos tenemos que decir lo estuviéramos haciendo a través de interminables besos y caricias que no podemos reprimir.
-Hace mucho que deseaba que este momento llegara.
-¿Cuánto? –Digo sin parar de besarle deseando oírle decir lo que siente por mí.
-No lo quieras saber. –Contesta sonriendo de medio lado y me muerde la barbilla para quitarme luego la camiseta en un movimiento brusco y llevar su boca al filo de mi sostén. Yo me muerdo el labio inferior y cierro los ojos disfrutando del momento mientras rodeo su cuello con mis manos.
-¿Cuánto tiempo? –Vuelvo a insistir al mismo tiempo que coloco mi cara frente a la suya y le miro a los ojos. Se queda pensando si decírmelo o no y le beso suavemente para ayudarle a tomar la decisión.
-Desde que probé tu piel por primera vez. –Me vuelve a besar y baja poco a poco hasta mi cuello, pero yo me quedo quieta sin saber muy bien a qué se refiere, de modo que vuelvo a sostener su cara con mis manos y la coloco frente a la mía.
-¿Desde el beso en Tonterías las justas?
-¿Qué? –Dice algo despistado. –Me refiero a lo de esta noche.
-¿Esta noche? Pero si eso fue un sueño, Dani.
-¿Y esto qué es? –Y de un sobresalto me despierto con el corazón latiéndome a toda velocidad y la respiración entrecortada. Llevo mi mano derecha a mis ojos y los cierro tras ella, respiro hondo y suspiro. Miro a mi alrededor y no hay nadie en mi camerino. Ni rastro de Dani, nada; y en cambio siento como si se acabara de ir de mi lado. Siento su aroma, su tacto en mi piel. Siento que hace tan solo un par de horas que nos despedimos y aún así ya le necesito.
Busco el móvil en el bolso, abro whatsapp y deslizo mi dedo por la pantalla hasta que encuentro la última conversación con Dani y veo que está en línea. Pensaba dejarle un mensaje y que me contestara cuando lo viera, pero ahora lo va a ver enseguida… Me ruborizo un poco y me pongo nerviosa imaginándole en su casa al otro lado del móvil leyéndome. Me lo pienso un par de minutos y finalmente empiezo a escribir.
“He hablado con mi abogado y me ha dicho que tienes que borrar la foto que me has hecho esta tarde pintando en la valla, que me puede causar problemas *carita guiñando*”
“No te preocupes, que a las personas mayores como tú no les meten en la cárcel por pintar en las fachadas” –Sonrío. Cómo le gusta llamarme abuela…
“No es eso lo que le preocupa, sino que sepan que he estado contigo. No eres una buena compañía, Martínez”
“Eso significa que no nos vamos a poder ver más?”
“No sé… qué más opciones hay?” –Me encanta que volvamos a los tiempos de antes cuando podíamos alargar una broma todo el tiempo que nos fuera posible y con eso nos servía para distraernos toda la tarde.
“Podemos vernos en secreto, como Romeo y Julieta” -¿Cómo Romeo y Julieta? ¡Pero si esos dos estaban enamorados! ¿Qué habrá querido decir con eso? Me pongo tan nerviosa que me cuesta hasta escribir.
“Creo que ese no es un buen ejemplo, al menos yo no quiero acabar como ellos”
“Te refieres a acabar enamorados? Porque luego bien que sueñas cosas indecentes *Carita sugerente*” –Sonrío, pero lo hago de vergüenza ¿En qué momento se me ocurrió contárselo?
“Idiota”
“Siempre te han gustado los idiotas o sólo te pasa conmigo?”
“Y tú? Siempre vas tan subidito conmigo o eres capaz de tratarme decentemente algún día?”
“Mmmm… No sé. Te paso a buscar esta noche y lo comprobamos?” –¡Sí, claro que sí! ¡Ven a buscarme y llévame a donde quieras! Aunque si le digo eso quizás se asuste un poco…
“Suena tentador pero… las abuelas necesitamos descansar” –Cierro los ojos y deseo con todas mis fuerzas que insista un poco más.
-“Te prometo dejarte pronto en tu casa” -¿Y por qué tengo tantas ganas de verle? ¿Tanto nos hemos echado de menos que ahora no soy capaz de quitármelo de la cabeza?
-“Bueno… ya sabes que no me pueden ver contigo” –Me encanta que me insista, que demuestre que de verdad le apetece verme.

-“Entonces iré de incógnito. Paso a recogerte a las 22:30 a la productora y no hay más que hablar. Besos.” –Y donde antes ponía “en línea”, ahora sólo aparece “ult. Vez hoy a las 19:52”. 

jueves, 3 de abril de 2014

Capítulo 3. ¿Y tú?

 Salimos de la productora más motivados que nunca. Dani no para quiero ni un segundo contándome todas las ideas que se le han ocurrido para el próximo programa y en algunas incluso yo soy la protagonista; pero cuando llegamos a la puerta de Alcalá 518, Dani se para en seco.
-¿Qué pasa? ¡Vamos! –Digo señalando hacia delante con un movimiento de cabeza.
-¿Qué ha pasado? ¿Por qué han tapado todas las pintadas? Los twiters de los tontacos, las palabras de ánimo… No han dejado nada. –Contesta buscando por todos los recovecos intentando encontrar algún resto de esa pequeña historia de la televisión que logramos crear.
-El ayuntamiento nos obligó a pintarlo hace un par de meses. –Me acerco a él y apoyo mi mano en su hombro. Esas pintadas eran muy importantes para todos, pero para Dani lo eran muchísimo más. –Venga, va. Vamos a tomarnos algo ¿Vale? –Suspira y asiente con la cabeza.
-Pero antes tengo que hacer una cosa. –Mete la mano en el bolsillo izquierdo de su pantalón y saca un rotulador permanente plateado. –Lo llevo siempre por si alguien quiere que le firme una foto y el suyo no pinta bien. –Dice contestando a la pregunta que yo estaba a punto de hacerle. Acto seguido se acerca a la valla y comienza a escribir.
-¿Qué haces, Dani? –Miro hacia los lados asegurándome de que nadie nos está mirando.
-Lo que deberíamos haber hecho hace  ya bastante tiempo. –Me acerco un poco a él y me asomo para ver lo que está poniendo. “Gracias por nuestro pasado, nuestro presente y nuestro futuro. @danimartinezweb”. Se separa un poco de la valla para mirarlo de lejos y sonríe satisfecho. Yo le quito el rotulador de la mano y le guiño un ojo justo antes de escribir también.
-¿Pero qué estoy viendo? ¡La abuela haciendo pintadas! –Dice riéndose de mí. –¡Este momento tengo que guardarlo para siempre! –Saca el iPhone del bolsillo y me hace una foto mientras termino de escribir.
-“Siempre tontacos, @AnnaSimonMari” –Digo mientras termino de escribir las últimas letras. Me coloco junto a Dani para ver la valla desde un poco más lejos al igual que hizo él antes y rodea mi cuello apoyando su brazo sobre mis hombros.
-Mucho más bonita que antes ¿Verdad Simon? –Nos quedamos unos segundos parados mirando a la puerta como si de una obra de arte se tratase hasta que rompo el silencio.
-¿Nos vamos ya?
-Sí, claro. –Flexiona el brazo y lo levanta un poco para que yo me agarre a él. Cuando lo hago, noto cómo se me eriza la piel al sentir el contacto del roce con la suya y diferentes recuerdos del sueño que he tenido vienen de nuevo a mi cabeza. Sus labios en mi boca, sus manos recorriendo mi cuerpo… -Anna ¿Te pasa algo? Estás temblando.
-Es que… -Retiro rápidamente mi brazo del suyo y lo agarro con la otra mano intentando hacer que pare de temblar. –Estoy muy emocionada con todo esto ¿Sabes?
-No es eso
-¿Qué? –Mi corazón pasa de cero a mil en un solo segundo y siento cómo se me seca la boca.
-Que sé que no es eso, Anna. Te conozco desde hace ya bastantes años y sé que presentar un programa nuevo no te impone tanto como para estar así.
-Pero este no es un programa cualquiera, Dani. –Digo intentando excusarme.
-Mira, no te voy a obligar a que me cuentes lo que te pasa. Sólo quiero que sepas que estaré encantado de escucharte cuando me lo pidas ¿Vale?
-Va, Dani, no te preocupes. Si es sólo una tontería. -Una tontería a la que le llevo dando vueltas toda la mañana
-No tienes que darme explicaciones, simplemente te digo que soy tu amigo tanto para lo bueno como para lo malo. –No quiero que se preocupe por mí, ni que se piense que me pasa algo; pero me da vergüenza contarle lo que he soñado esta noche. –Siempre estaré dispuesto a darte un abrazo de pechotes.
-¡He tenido un sueño erótico contigo! –Digo por fin mientras me tapo la cara con las manos para que no me mire.
-JAJAJAJAJAJAJAJAJA ¿Era eso? –Dani se ríe a carcajadas y yo no puedo hacer más que morirme de la vergüenza. -¡No me lo puedo creer!
-¡Dani, para!
-¿Qué pasa? ¿Te pongo nerviosa, Simon? –Lo que faltaba, ahora tiene un motivo más para reírse de mí; pero por un extraño motivo a mí no me enfada. Más bien me río con él.
-¡No! Me pones de mala leche. –Digo fingiendo estar molesta aunque sin poder evitar sonreír.
-¿Y en el sueño disfrutabas? Quiero decir, que… Soy una bomba sexual ¿Verdad?
-¡Yo que sé, Dani! Era sólo un sueño. Además, me desperté antes de que pudiera pasar nada, así que tampoco hay mucho que contar.
-Si quieres ahora subimos a tu casa y termino la faena.
-¡Más quisieras tú!
-¿Y tú? ¿Quieres? –Me mira levantando una ceja con esa sonrisa de medio lado que me encanta provocar.

-Jajajajaja claro, claro ¡Me muero de ganas de que me beses! –Y como siempre dice mi madre, entre broma y broma la verdad asoma.