Me ayudo con las manos para darle un poco de volumen a mi
pelo rápidamente y me aliso el vestido mientras me miro al espejo. Me doy la
vuelta y miro cómo luce mi espalda al descubierto en el espejo justo antes de
que vuelva a sonar el timbre por tercera vez. Camino decidida, con paso firme
pero sin correr, me recoloco el flequillo y abro la puerta.
-No te esperaba tan pronto. –Miento. Sabía que llegaría un
par de minutos antes como hace siempre.
-Pues ya ves. –Nos quedamos en silencio aguantándonos la
mirada sin hacer ninguna mueca. Ambos con semblante serio; yo apoyada en la
puerta y él con una mano en el bolsillo.
-Pasa. Acabemos con esto cuanto antes. –Me aparto un poco
para dejarle paso y en cuanto entra, me giro cerrando la puerta con mi espalda.
Sin decir una palabra, le cojo del brazo y le obligo a darse la vuelta
bruscamente, rodeo su cuello con mis brazos y le beso. Sus manos van
rápidamente a mi cadera y suben hasta mi costado para cogerme en brazos sin
dejar de apoyar mi espalda contra la puerta.
-Cada vez me cuesta más esperar a que cierres para poder
besarte.
-Vamos a mi habitación –Digo mientras rodeo su cadera con mis
piernas.
-Mmmm… Estaba deseando oírte decir eso. –Me agarra con fuerza
y camina hacia el dormitorio, me deja caer delicadamente sobre la cama y se
coloca entre mis piernas. Me muerde la barbilla y me besa mientras empiezo a
notar cómo sube la temperatura de mi cuerpo. En un arrebato incontrolado, tomo
yo el mando y me coloco sobre él besándole el pecho mientras abro los botones
de su camisa. Me contoneo sobre él al mismo tiempo que rozo sus labios con mi
boca y siento su aliento en mi garganta.
Escucho un sonido de fondo pero no le hago caso y dedico
todos mis sentidos a seducirle, a provocarle.
-¿Qué está sonando? –Pregunta alzando un poco su cabeza.
-No es nada, bésame. –Me lanzo de nuevo a su boca y saboreo
su excitación, pero por desgracia no dura demasiado.
-Anna, es un despertador. Parece una alarma o algo así.
-¡¿Qué?! –Miro al reloj de la mesita de noche que no para de
sonar. Estiro el brazo y lo paro, pero un segundo más tarde vuelve a molestarnos
con su estridente ruido. Vuelvo a pulsar el botón pero ahora ya ni siquiera
hace el amago de parar. Sigue sonando y cada vez lo hace más fuerte. -¿Pero qué
le pasa a esto ahora?
-Hasta que no lo apagues no va a dejar de sonar.
-¡Pero no ves que lo estoy intentando! –Digo un poco molesta
y estresada por el ruido incesante.
-No, Anna, tienes que apagarlo de verdad.
-¿De verdad cómo? –De repente, me despierto en mi cama
empapada en sudor con el despertador sonando a todo volumen. Pulso el botón y
esta vez por fin deja de sonar. El silencio invade mi habitación que hasta
hacía tan sólo unos segundos estaba llena de lujuria y deseo. Me levanto de la
cama todavía un poco en shock. Era un sueño tan real, pero al mismo tiempo tan
inimaginable… Jamás en mi sano juicio actuaría así en la vida real; en cambio
en el sueño me sentía increíblemente cómoda, como si esa fuera mi verdadera
forma de comportarme ¿Pero por qué ese sueño? ¿Por qué hoy? ¿Y por qué con él?
Me meto en la ducha intentando despejarme un poco y dejar de pensar en ello.
Tenía que ser hoy, justo hoy cuando mi subconsciente decidiera jugar a cosas
imposibles mientras yo confiaba acurrucada en los brazos de Morfeo.
Salgo de la ducha y me voy a desayunar ¿Qué le voy a decir
cuándo le vea? Nada, no tengo que decirle nada. Él no sabe lo que he soñado,
así que sólo tengo que actuar con normalidad. No tiene por qué darse cuenta. Al
fin y al cabo, sólo ha sido un sueño más.
Recojo la mesa y me visto. Vaqueros pitillos gastados, camisa
blanca larguita, collar y cinturón dorados y chaqueta y tacones de cuero negro.
Me recojo el pelo en una cola alta para que no me moleste, le doy un poco de
color a mi cara, sombra de ojos clarita y labios rosa para darle un poco de
color al look. Me pongo las gafas de sol, cojo el bolso y salgo de casa hacia
el plató. Cuando llego es demasiado pronto, lo cual es raro viniendo de mí, así
que aprovecho y subo a la terraza a fumarme un cigarro.
Lo saco del paquete y lo sostengo con los labios mientras
busco el mechero en el bolso. Está todo tan desordenado ahí dentro que es
imposible encontrar nada y empiezo a ponerme nerviosa ¡Joder! ¿Es que tampoco
voy a poder fumar tranquila? Por fin lo palpo con mi dedo índice y lo agarro
con la mano antes de que se me vuelva a perder entre tantas cosas inútiles. Me
enciendo el cigarro con prisa e inspiro lo más profundo que mis pulmones me
permiten. Ahora sí, por fin, me empiezo a relajar.
Consumo el cigarro poco a poco mientras en mi mente aparecen
esporádicamente flashes del sueño que he tenido esta noche ¿Por qué no me lo
puedo quitar de la cabeza? Debe estar a punto de llegar y yo sigo aquí dándole
vueltas a una tontería sin importancia de la que él no se tiene ni que enterar.
Vuelvo a llevarme el cigarro a la boca intentando calmar mis nervios, pero cada
segundo que pienso en él, el corazón me late a mayor velocidad. Apuro al máximo
la última calada y miro el reloj deseando que no sea la hora. Sólo faltan un
par de minutos. Sólo un par.
-¡Pero mira a quién tenemos aquí! ¡Si es mi rubia favorita!
¡Ven aquí y dame dos besos, Simon!
Jooder pedazo comienzo amiga...muy cqlenriro y muy jsnsndnsjsnsndnd. Describes tan bien cada cosa que es como vivirlo.
ResponderBorrarGracias por volver, eres de las.mejores escritoras y es bonito soñar Danna contigo
Un besazo bonita y... MÁS MÁS MÁS!!!
AI MAI!Ya decía yo que la cosa empezaba muy pronto! A ver si Anna va a necesitar un psiquiatra o algo JAJAJA, esto pinta MUY MUY BIEN
ResponderBorrarSiguiente!! <3
PD: Te escribo poco que tengo que estudiar bastante jeje
Hay dios mio que comienzo.... A mi también me parecía el sueño tan real JAJAJAJA
ResponderBorrarSiempre me dejas con ganas de más y más y más, así que siguiente preciosa!!!
pedazo capitulo y pedazo comienzo! parecia tan real ... jejeje me he encantado,siguiente :)
ResponderBorrarA mi tambien me ha parecido real!! Peaso capitulo!!
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