-Anna ¿Tienes un momento? –Dice Jorge Salvador mientras me
agarra del brazo justo cuando me iba a sentar en las gradas del público con
Meri.
-Sí, claro. Dime. –Me paro frente a él y sonrío.
-He estado hablando con Pablo y ya tenemos planeado el
calendario de promo para que el programa vaya sonando a la gente. El miércoles
de la semana que viene os venís los tres a El Hormiguero.
-¿Flo, Dani y yo? –Pregunto ilusionada. Me cuesta hacerme a
la idea de que todo esto vuelve a rodar. De los nervios del estreno, las
lecturas de guiones que acaban convirtiéndose en risas, la complicidad en cada
programa…
-Sí, pero a partir del lunes tendréis que ir tres veces por
semana a ensayar Dani y tú solos con Lola
-¿Ensayar? ¿Con Lola? –No entiendo nada y casi me cuesta
aguantar la risa de lo perdida que estoy.
-¡Claro! ¡Para hacer la promo en el programa A bailar!
-¡¿Cómo?! ¿A hacer una coreografía? ¿Dani y yo?
-Sí, pero no os preocupéis que ya está hablado y no os van a
dar mucha caña. Más bien será una coreo facilita.
-¡Pero si yo me muevo como un pato mareado!
-Anna, de verdad, tranquilízate que no tendréis que hacer
piruetas ni cosas raras. Además, que ya te ha visto media España bailando para
presentar el rankging y las coreografías que te marcaba Miriam en TCMS y lo
haces genial.
-¿Y Dani que dice de esto? –Digo deseando encontrar su apoyo.
-Dani está encantado. –Contesta Jorge riéndose. –Ya sabes que
a él siempre le ha gustado dar espectáculo.
-Sí, pero eso de bailar…
-Anna, contigo bailo hasta yo si hace falta. –Dice mirándome
de arriba abajo mientras me come con los ojos.
-Ya… -Contesto un poco molesta. Aunque ya me he acostumbrado
a ese tipo de comentarios, me sigue doliendo que me lo diga gente a la que
quiero y aprecio; por eso dibujo una falsa sonrisa en mi cara y me siento al
fin en las gradas. Suspiro e intento imaginarme bailando con Dani en el plató
rodeada de público, nerviosa y temblando como un flan. Seguro que me equivoco
en algún paso o me tropiezo y Dani tiene que agarrarme para que no me caiga al
suelo. Me agarraría fuerte pegándome a él y sentiría su pecho agitado por el
baile contra el mío. Luego me sonreiría como hace siempre que necesito
tranquilizarme y lo que conseguiría sería acabar poniéndome más nerviosa. Pero…
¿Por qué en mi imaginación ha desaparecido todo el público del plató? El
jurado, los cámaras… todo se ha desvanecido y sólo quedamos Dani y yo girando,
mirándonos a los ojos, sosteniéndonos fuerte con las manos ¿Y por qué me gusta
tanto la idea de que pueda llegar a ser real? Cierro los ojos e intento poner
la mente en blanco. “Lo importante es la promo, Anna, el programa” me digo a mí
misma.
Una hora más tarde comienza El hormiguero. Hoy el invitado es
Jorge Fernández con el que siempre me he sentido muy a gusto y si todo va según
lo previsto, me debería dar tiempo a enseñarle un par de trucos. Durante la
entrevista del principio estoy bastante dispersa, pero cuando Pablo me presenta
y las cámaras me enfocan olvido todo lo que no esté relacionado con el programa
y consigo hacer la sección lo más divertida posible. Pablo me dice que estoy
muy tontita y yo hago como que no le he escuchado, pero sé que es verdad, que
estoy muy ilusionada con el nuevo proyecto y no puedo evitar parecer
hiperactiva.
Bromeo con Pablo, hago bromas sobre su altura y nos miramos
cómplices sabiendo que en realidad yo mido casi lo mismo que él. Jorge está
también muy participativo y consigue dar bastante juego, fingimos un poco de
coqueteo, él me tira los trastos y yo salgo del paso como puedo aunque sin
poder controlar el rubor de mis mejillas.
Minutos después termino la sección, lanzo besos al público
mientras me despido y me quito el micro en cuanto la cámara deja de enfocarme.
Corro al camerino mientras miro el reloj en mi muñeca a toda prisa sabiendo que
Dani vendrá a recogerme a las 22:30; o más bien a las 22:28. Siempre con dos
minutos de antelación.
Sobre el sofá se ilumina la pantalla del iPhone que no para
de vibrar. Pongo el código para desbloquearlo y abro Whatsapp. Es Dani.
“Qué guapa estás con ese vestido”. “Y ese coqueteo con Jorge
Fernández? A ver si al final voy a tener que compartirte con él”. “Vaya plano
te acaban de hacer… Estás preciosa”. “Volviendo al tema del vestido, no te lo
quites, quiero ver en directo lo bien que te queda”. “Señorita Simon, estoy ya
en la puerta del estudio. No me haga usted esperar demasiado”.
Mi cuerpo se activa a medida que voy leyendo cada whatsapp
que me ha dejado Dani y noto cómo se tensan cada uno de mis músculos. Lo vuelvo
a leer todo asegurándome de que no ha sido una enajenación mental mía y que
realmente Dani me estaba viendo en El Hormiguero. Que me estaba viendo y me ha
dicho que iba preciosa. Que me ha pedido que me deje el vestido puesto.
Me giro rápidamente hacia el espejo y me coloco bien el fino
cinturón de cuero marrón sobre el vestido de encaje azul marino con tirantes
relativamente anchos y cuello redondo. Giro rápidamente sobre mí misma haciendo
que la falda con un poco de vuelo se levante y vuelva a caer sobre mis muslos
de forma natural. Miro hacia abajo y me replanteo la posibilidad de cambiarme
los tacones… No sé si aguantaré toda la noche con ellos, pero conjuntan
perfectamente y me quedan genial, así que aprieto los puños mientras respiro
hondo, me atuso un poco el pelo, me aparto el flequillo de la cara, cojo el
bolso y me lanzo camino de la calle. Salgo del estudio y centro mi mirada en
él, que me regala una sonrisa sincera, apoyado en la pared bajo las letras
“Alcalá 518”. Me ruborizo y bajo la cabeza avergonzada. Está tan guapo que
hasta duele. Cuando le vuelvo a mirar, tiene un brazo estirado hacia mí
sujetando una flor hecha con globos.
-¿Y esto? –Digo riendo mientras la cojo.
-A estas horas está todo cerrado… Pero el payaso que hay en
Sol me la ha dejado a muy buen precio. –Contesta sonriendo de medio lado.
-No tenías que haberte molestado.
-Mi madre me enseñó que hay que cuidar a la gente a la que
quieres. –Me quedo callada sin saber muy bien qué contestar; o quizás el
problema es que tengo tantas cosas que decirle que no sabría ni por dónde
empezar. Dani se da cuenta y rompe el silencio. –He intentado reservar en un
restaurante que me gusta mucho y quería que conocieras, pero estaban todas las
mesas cogidas. –Agacha la mirada y se lleva la mano a la nuca un poco
decepcionado consigo mismo.
-No pasa nada. Podemos dar un paseo… Cenar está
sobrevalorado. –Digo bromeando intentando hacer que vuelva a sonreír.
-¡Tengo una idea! Espera un momento que lo soluciono. –Coge
el móvil y veo cómo escribe un mensaje, pero miro hacia otro lado para que no
se sienta intimidado. -¡Listo! –Coloca la mano en la parte baja de mi espalda y
comenzamos a caminar, pero ahora su mirada es diferente. Está ilusionado y se
le nota. –Te va a encantar.
aiiii jo!! jfowiwjfjslshif todo el cap sonriendo
ResponderBorrarcómo escribes hija de mi vida... y que ganas de verles bailar..quiero decir, pensándolo enserio hubiese sido la hostia!!! seguro que a Dani se le escapaba alguna mano donde no tocará...Dios con la química que tienen esos dos, queman el plató!!!
SIgue escribiendo tan jodidamente perfecto...te quiero
siempre espero a los jueves! me encanta! sigue asi ,escribiendo igual :) me encanta! siguiente !
ResponderBorrarOmg que imaginación tienes tia. Me encanta! Lo de que salfan bailando >>>> pls tiene que ser tan fhskfbejdjd.
ResponderBorrarPerfecto, espero el siguiente con ansias;))
Me ha encantado lo de a bailar!! JAJAJAJA Está genial! Siguiente porfi porfis!
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