jueves, 29 de mayo de 2014

Capítulo 9. Quédate si quieres

¡Mierda! ¡Las 5 y cuarto y todavía no he salido de casa! ¡Y encima el móvil no para de sonar! Dejo el peine sobre el lavabo  voy corriendo hacia mi habitación donde lo dejé mientras me estaba vistiendo, pero con tanta ropa esparcida por toda la cama no sería capaz de encontrar ni un elefante. Me quedo quieta de rodillas sobre la cama un par de segundos e intento escuchar de dónde viene exactamente el sonido, hasta que por fin levanto una camiseta de tirantes y lo veo vibrar mientras se le ilumina la pantalla con una foto de Dani sonriendo. Sí, con esa sonrisa tan bonita que hasta duele.
-Perdón, perdón, perdón, perdón, perdón, perdón –Digo rápidamente justo después de descolgar el teléfono sin dejar ni siquiera que él hable.
-Verás… es que esta mañana he pedido una Anna Simon para llevar y hace ya 15 minutos que debería estar aquí. –Y noto en su voz cómo sonríe al otro lado.
-No se preocupe, su Anna Simon está ya en camino. –Digo mientras corro hacia el cuarto de baño de nuevo para intentar seguir peinándome con la mano que me queda libre.
-No has salido de casa todavía ¿Verdad?
-No. -Contesto en voz baja como si así tuviera menos culpa. –Pero te prometo que en 20 minutos estoy en tu casa calentando y todo. –Esta parte la digo más rápida de lo normal para que no le dé tiempo a interrumpirme y lo escuche.
-Yo creo que a mí no me va a hacer falta calentar… Con el abracito de esta mañana ya he tenido bastante.
-Uy, Martínez, veo que está usted muy necesitado.
-¿Por qué te crees que he pedido una Anna Simon para llevar?
-¿Para eso me quieres? –Digo un poco molesta.
-¿Qué llevas puesto?
-Vete a la mierda, Dani.
-Venga, Anna, no te enfades que era broma.
-Pues no sé donde está la gracia. –Contesto mucho más seria que antes.
-Anna, en serio, que era una broma.
-Me da igual, Dani. Estoy harta ya de ese tema.
-Lo siento.
-Lo siento y se arregla todo ¿No? –No me gusta ponerme así con él y normalmente paso de ese tipo de comentarios, pero me duele que sea precisamente Dani quien haga la gracia.
-No, Anna, es que… soy un imbécil. No sé ni por qué lo he dicho. –Respiro hondo mientras intento poner mis ideas claras y finalmente contesto.
-Mira, es mejor que ensayemos el baile otro día. Hoy me quedo en casa. –Y no es que no me apetezca verle, sino que todo lo que le pueda decir ahora sólo serviría para empeorar la situación.
-Está bien… -Y sin decir nada más, cuelgo. Me quedo pensando en él, en cómo se habrá quedado y en que realmente no lo ha hecho con mala intención, pero sabe perfectamente que lo he pasado muy mal con ese tema y no entiendo por qué ha tenido que sacarlo a relucir.
En el salón, me quito las zapatillas de deporte que finalmente hoy no voy a usar, me siento en el sofá y pongo los pies sobre la mesa mientras hago un poco de zapping para intentar ocupar mi mente como sea. Al final, como siempre, acabo viendo Neox.
A ratos siento una tentación irremediable de ir a por el móvil y hablar con él aunque sólo sea por Whatsapp, pero luego me enfado pensando que debería ser él quien me escribiera a mí para pedirme perdón, así que sigo con mis series y hago como si el resto del mundo no existiera.
Veo Dos hombres y medio, luego un capítulo de Big Bang y cuando termina, empieza otro de Cómo conocí a vuestra madre. Sólo me levanto del sofá para ir al baño o comer alguna que otra galleta en la cocina hasta que llaman al timbre. Me lo pienso dos veces antes de levantarme. No espero a nadie, así que prefiero fingir que no estoy en casa. Pasan los segundos y el timbre vuelve a sonar.
Me levanto como si los brazos me pesaran una barbaridad mientras miro al techo pidiéndole explicaciones a Dios o a quien quiera que sea que esté ahí arriba (y no me refiero al vecino) de por qué no puedo tener una tarde tranquila sin que nadie me moleste.
Llego a la puerta arrastrando los pies y giro el pomo sin ganas mirando al suelo, pero cuando alzo la vista le veo frente a mí, sonriendo pero con la mirada triste mientras sostiene un bol hasta arriba de palomitas.
-¿Me perdonas?
-Anda… pasa. –Digo echándome a un lado mientras intento esconder la ilusión que me ha hecho encontrármelo ahí de pie.
-Te he traído palomitas porque supuse que estarías viendo series tirada en el sofá. –Y clavando sus ojos tristes en los míos, estira los brazos hacia mí ofreciéndome el bol.
-Gracias. –Digo en voz baja mientras lo cojo.
-Bueno, yo… ya me voy. –Se acerca a mí y da dos besos tímidos haciendo que su aroma me embriague al entrar por mis fosas nasales.

-Ya que estás aquí, quédate si quieres. 

4 comentarios:

  1. Ay jo Bloom.que dura has sido con Dani pobrecito!

    Pero vamos que a mi me trae las palomitas y le dejo entrea al salon, a la cocina, a la habitación y dónde él quiera jajajajajaja


    Adoro los.jueves Bloom, pero no seas mala y BESO YA

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  2. pobre Dani , pero por una parte se lo merece je je pero que a mi me viene así a mi casa y que haga lo que quiera :)

    siguiente :)

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  3. No m'agustao!! Dani se habrá pasado un poco, pero Anna se ha pasado dos pueblos siendo tan dura.
    A ver que les depara esta tarde de series jeje
    Siguiente!! :)

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  4. Pobre Dani que vale que se ha pasado un poco con los comentarios, pero Anna también se ha pasado creo yo. Tienen que arreglarlo ya porfa escribe el siguiente ��

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