Suena el despertador, lo apago y segundos más tarde me
levanto de la cama de un sobresalto al recordar que hoy es el día. Lunes.
Primer ensayo de A bailar con Lola… y con Dani. Un cosquilleo recorre mi cuerpo
de los pies a la cabeza, haciendo que se me encoja el estómago y se me forme un
nudo en la garganta.
El jueves fue el día de la reunión. Luego fui con Dani a
tomar un par de cervezas y estuvimos toda la tarde hablando hasta que me
acompañó a la puerta del Hormiguero. Cuando salí de trabajar, allí estaba él,
esperándome con una flor hecha con globos en la mano y con esa sonrisa que me
derrite. Fuimos a pasear, bailamos en medio de la calle convirtiéndonos en uno
de los temas más hablados en toda España y luego estuvimos a punto de
besarnos... O al menos eso es lo que a mí me pareció. El resto de la noche Dani
estuvo muy raro. Seguía comportándose conmigo de forma muy cariñosa, pero
cuando se daba cuenta de que intimábamos un poco, se volvía rápidamente tan
frío como el hielo y así se podía quedar unos minutos hasta que poco a poco se
iba derritiendo de nuevo.
Me llevó a cenar a un puesto de perritos que había en Gran
Vía y con la comida todavía en la mano, me hizo subir hasta la azotea del
edificio que está justo al lado del que tiene el cartel enorme de
"Schweppes" en la fachada; y allí, sentados en el filo con los pies
hacia afuera, pudimos comernos los hot dogs iluminados por las enormes letras
blancas con el fondo de colores y viendo pasar los coches bajo nuestros pies
mientras compartíamos risas, anécdotas y alguna que otra tímida carantoña.
Luego me acompañó a casa donde nos despedimos con un beso en
cada mejilla a causa de lo cobarde que puedo llegar a ser y desde entonces no
he vuelto a saber de él. Ya han pasado tres días sin una llamada, ni un sólo
whatsapp. Tres días en los que no paro de pensar, de darle vueltas a todo y de
intentar comprender por qué se comporta así; y sobre todo, por qué yo tampoco
he intentado hacer nada para solucionarlo.
Abro el primer cajón del armario y saco las mallas negras que
uso para hacer deporte. Es decir, que todavía tienen la etiqueta puesta. Se la
quito antes de ponérmelas y para la parte de arriba cojo una camiseta holgada
gris con cuello ancho de estas que acabas todo el día con un hombro tomando el
fresco. Me calzo las zapatillas de deporte y me recojo el pelo en una coleta
alta. Me miro al espejo y, a decir verdad, muy sexy no estoy, pero se supone
que vamos a bailar y a sudar ¿No? ¿No pretenderán que aparezca con el vestido
de la coronación del cava? Me maquillo lo justo para darme un poco de color a
la cara, me cuelgo el bolso al hombro, meto dentro las llaves, me pongo las
gafas de sol, cojo el móvil y salgo de casa mientras llamo a un taxi que no
tarda más de 5 minutos en llegar.
Una vez dentro, saco del bolso el paquete de galletas
Príncipe que llevo siempre encima y consigo comerme dos a pesar de no tener
nada de bebida que me ayude a bajarlo todo.
Unos 25 minutos más tarde, llego a la dirección que me dieron
para ensayar, pago al taxista y salgo del vehículo mientras miro el reloj.
Debería haber llegado hace ya 5 minutos, pero estoy todavía tan indecisa con lo
de Dani que no sé aún cómo enfrentarme a Dani; de modo que me enciendo un
cigarro y lo consumo lentamente intentando tranquilizarme mientras reproduzco
en mi mente las posibles formas de pedirle explicaciones por desaparecer así
sin más.
Con la última calada me decido a ir de frente y dejarle bien
claro que no puede pasar casi un día entero conmigo y luego olvidarse de mí. Y
quiero que sepa que estoy enfadada, que así no se trata a una amiga.
Entro en el edificio dando grandes zancadas y con semblante
serio. Tengo tanta energía ahora mismo que incluso subo por las escaleras en
lugar de esperar el ascensor. No quiero perder ni un segundo más y al fin y al
cabo sólo es un piso.
Una vez arriba, levanto la cabeza y veo que Dani ya ha
llegado, como era de esperar, pero también está allí Lola. Parece que voy a
tener que dejar los reproches para después… Carraspeo un poco con la garganta
para que ambos dejen de hablar entre ellos y vean que ya he llegado.
-¡Anna! ¡Ya pensé que te habías acojonado y no venías! –Dice haciéndose
el graciosillo. Yo contesto con una sonrisa claramente forzada, pero parece que
no se da cuenta y se lanza hacia mí para abrazarme. Me frota la espalda con la
mano y antes de separarse la coloca sobre mi nuca y me deja un beso en el
cuello que eriza mi piel al instante. Se queda a mi lado rodeándome la cintura
y aprovecha que Lola se acerca también a nosotros para hacer las
presentaciones. –Lola, esta es Anna. Anna, esta es Lola.
-Encantada. –Digo mientras le doy dos besos ¿Por qué Dani no
aparta la mano ni siquiera cuando me separo de él?
-Lo mismo digo, aunque ya había oído hablar de ti. –Dice Lola
sonriendo.
-Pues yo he visto los ensayos de los concursantes y he de
decirte que les das mucha caña. A mí por favor ponme algo facilito. –Dani y
Lola se ríen y yo no puedo hacer otra cosa que intentar disimular mi cara de
miedo ante lo que se me avecina.
-Al principio todos decís eso y luego me acabáis pidiendo
cosas que ni siquiera algunos bailarines son capaces de hacer.
-Bueno, tampoco nos emocionemos que yo de baile… sé más bien
poquito. –Dice Dani haciendo ver por fin que tiene tanto miedo como yo, lo cual
me tranquiliza bastante. Al menos partimos del mismo nivel.
-Bueno, vamos dentro y empezamos ¿No? –Lola abre la puerta
que tenemos a la izquierda y nos deja pasar a los dos primero. Aquello es
enorme, mucho más de lo que se ve en televisión y todo está lleno de espejos,
luces y altavoces.
-¡Qué nervios! –Digo dando pequeños saltitos con los pies
juntos y los puños cerrados flexionando los brazos frente al pecho. -¿Qué tipo
de baile nos toca?
-Paso a paso, Anna. Primero tenemos que calentar.
-Los preliminares son importantes, cuqui. –Dice Dani
sonriendo de medio lado justo antes de guiñarme un ojo.
-¡¡Yo quiero saber qué canción nos toca!! –Contesto a Lola
poniendo voz de niña pequeña.
-Bueeeeno… Haré una excepción porque sois los invitados. Os
voy a poner la canción y quiero que la escuchéis muy bien porque luego os voy a
preguntar qué es lo que habéis entendido para que podáis luego interpretar bien
el baile ¿De acuerdo?
-¡¡¡Síi!!! –Dani me mira y se ríe agachando la cabeza.
Siempre le ha gustado verme tan ilusionada.
-¡Anna, no han pasado ni tres minutos de clase y ya estás
motivadísima! –Y la verdad es que Lola tiene razón. No sé por qué, pero estoy
deseando empezar ya a montar la coreo y de paso pasar todo el tiempo que pueda
con Dani, que es una fuente de risas asegurada. –Bueno, la canción se llama “Comiéndote
a besos”. A ver si os gusta. –Enchufa el reproductor de música a los altavoces
y pulsa el play. Empieza a sonar.
Hay tensión entre estos dos, pero seguro que en seguida será de la buena jeje
ResponderBorrarSiguieeeente:)
Hasta la foto del video parece hecha para ellos, el moreno y ella rubia jajajajajaja TensionacaModeON!!! Siguiente porfis porfis!!
ResponderBorrarme puede gustar mas el capitulo ? por favor necesito el siguiente ya! que quiero besos :)
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